Trabajo y empleo en situaciones de precariedad

Solapas principales

foto AsdecobaAsdecoba.- La situación del empleo y del trabajo del que aquí hablamos la referimos a colectivos y personas que vienen de espacios criminalizados y empobrecidos como la cárcel, o que vienen de situaciones de empobrecimiento, o que vienen de la inmigración “sin papeles”, o de situaciones de enfermedad, o de situaciones derivadas de las llamadas “crisis” del Sistema socio – económico que vivimos, (parados y paradas de larga duración o todas las personas y colectivos que conforman la llamada exclusión social y que han quedado tiradas en la precariedad).

El primer reto: acceso a los Derechos sociales

El empleo o el desempleo forman parte fundamental de la realidad de estos colectivos, donde lo que está en juego son sus propias vidas; y desentrañar y afrontar estas situaciones conlleva la necesidad de acompañar a estas personas en el acceso a los derechos sociales fundamentales (techo, comida, salud, educación,…), y el empleo es una de las herramientas, aunque no la única, para poder acceder a estos derechos, como lo es para cualquier otro ser humano que quiera vivir con dignidad su autonomía personal y colectiva.

El segundo reto: el empleo digno ya no es posible para todas las personas en el actual sistema socio económico.

El sistema socioeconómico nos está diciendo que los colectivos más empobrecidos ya no van a poder acceder al empleo digno; la sociedad del pleno empleo ya no va a ser posible. En los últimos años lo estamos viviendo. La riqueza que se genera no depende del empleo para todos y todas. Esta realidad sitúa a muchas personas en el más que doloroso empobrecimiento personal y colectivo. En este tiempo de pandemia, a pesar de decirnos que es tiempo de crisis, la desigualdad se ha extremado de tal manera que el 10% de la población con mayores salarios ha abierto en más de 10 puntos las diferencias económicas con el 10% de la población con salarios más bajos. (De 21 a 31 puntos de diferencia).

El tercer reto: Servicios Sociales precarios

El único camino que a cambio ofrece este sistema es el acceso a los Servicios Sociales precarios, selectivos y despersonalizados; de tal manera, que, las personas no suelen ser más que usuarios o recursos. Hablar de políticas activas de empleo, bolsas de empleo, elaboración de “curriculums” y otros lenguajes es no tomar en serio la recuperación de muchas vidas destrozadas y aparcadas. ¿”Curriculum”, cursos y bolsas de empleo para un empleo que no existe; y, si existe, en extrema temporalidad y precariedad?

El cuarto reto: una sociedad desestructurada

Desde sus mismos barrios o pueblos no se ofrece la red de solidaridad que las personas, las familias y los colectivos en precariedad necesitan para recuperar sus vidas. Son barrios y pueblos rurales que han pasado a ser espacios sin posibilidad de retorno para poder cumplir el objetivo de favorecer las relaciones entre vecinos y vecinas, o de producir los alimentos necesarios y sanos, y, por lo tanto, apoyar en esta situación dolorosa de la precariedad.

  • Esta nueva realidad social, cultural, política y económica con repercusiones tan dolorosas en el desempleo y todo cuanto lo rodea en la vida de tantas personas, familias y colectivos, está suponiendo una preocupación que nos lleva a poner en cuestión las salidas convencionales al desempleo, a las medidas sociales y a enfrentar estos nuevos retos para las personas desde otras maneras de hacer que movimientos y colectivos sociales también se están planteando.

Primera propuesta. Acompañar a personas y familias en situación de precariedad (el empleo es una más), conlleva tener un espacio comunitario de referencia. Para nosotros, este espacio es la Asociación Asdecoba, Adecasal o Escuelas Campesinas, donde junto con otros grupos y personas intentamos ser espacio y punto de referencia en la acogida, el acompañamiento y esperanza de muchas vidas.

Segunda propuesta. Posibilitar los recursos necesarios para poder acceder comunitariamente a los derechos sociales fundamentales que dignifican las vidas de las personas, (techo, comida, salud o educación), y que, aún teniendo empleo, no se pueden conseguir. El objetivo de esta acción es acompañar a personas que nunca sintieron que sus vidas han estado en el centro de las preocupaciones de esta sociedad.

Tercera propuesta. Tener en el horizonte la reivindicación de las “Rentas Básicas de las personas iguales”, a la vez que tenemos como tarea inmediata poner en la “mesa común” de la dinámica comunitaria los recursos públicos y privados necesarios para ir dando respuesta a las necesidades fundamentales de las personas, familias y colectivos. Los recursos públicos (subvenciones, infraestructuras, u otros) y privados (tierras, recursos económicos, donaciones, …); pues, esta sociedad, tiene medios para todas las personas, las de lejos y las de cerca.

Cuarta propuesta. En esta dinámica situamos el trabajo y no necesariamente el empleo que posibilitamos desde las tierras a través de la empresa Todo Servicios Múltiples, o los catering (rural y urbano) con Algo Nuevo o Terra Vita Rural, o las iniciativas con las personas mayores. El trabajo o el empleo se convierten en una herramienta para favorecer y cuidar las relaciones personales y colectivas, la recuperación de la vida.

Quinta propuesta. Que este proceso sea asumido por todos y todas nos ha llevado a poner en marcha distintos espacios. Son espacios comunitarios con el objetivo de ir creciendo en el compromiso personal; o espacios en red que procuran la coordinación y organización entre todas las iniciativas; o espacios de formación como estos que buscan crear una nueva conciencia para saber afrontar esta difícil y compleja situación, mirando y escuchando, también, a otros colectivos y grupos con los que apoyarnos (Baladre, CAS, Grupos ecologistas, CGT, otros/as).

  • Los pueblos rurales, una oportunidad. Las posibilidades del empleo y del trabajo en los pequeños pueblos rurales como en los que estamos, las planteamos siendo conscientes de dos hechos que están determinando el presente y el futuro de estos pueblos. Por una parte, la despoblación y el envejecimiento, y, por otra parte, la pérdida de su identidad cultural y comunitaria que históricamente ha estado en producir alimentos para la sociedad.

La desaparición del campesinado, de campesinas y campesinos, es todo un reto a medio y largo plazo para la vida social, política y económica en los pueblos. El empleo y el trabajo relacionado con la alimentación, que siempre estuvo como responsabilidad en la vida de pequeños y medianos campesinos y campesinas, siendo un problema, se puede convertir en una oportunidad futura si se hace de ello una apuesta agroecológica y de Soberanía Alimentaria frente a la Agroindustria.

Estos retos y esta situación en el medio rural, ha supuesto que nos estemos apoyando en colectivos como Adecasal o Escuelas Campesinas para desarrollar iniciativas e ir acompañando a quienes van permaneciendo con enormes dificultades en los pueblos.

El trabajo y el empleo está siendo posible a partir de un programa que llevamos a cabo desde hace algunos años, y que se llama “GENTE Y TIERRA”.

GENTE. El objetivo prioritario es poner los “Cuidados” como herramienta fundamental. Junto a cuidadores y cuidadoras, junto a familiares, junto a ayuntamientos o asociaciones, buscamos recuperar o mantener el tejido social imprescindible que asegure un estilo de vida y de relaciones. Servicios de proximidad (catering, atención a domicilio y limpieza, lavandería,…), Centros de día (Monleras y zona) o Centros Residenciales (Villaseco y El Manzano), están siendo algunas de las apuestas.

TIERRA. Buscamos posibilidades de trabajo y empleo abriendo nuevas relaciones entre el medio rural y el medio urbano. Aquí situamos la producción de alimentos sanos en las tierras que nos han dejado (los invernaderos,…), las relaciones entre personas y familias del medio urbano y del medio rural (Red Saberes y Sabores,…), la transformación de los productos (Centro de Transformación actual y futuro,…), y las posibilidades que nos dan las más de 700 comidas diarias que servimos en la ciudad y los pueblos, así como el aprovechamiento de sus residuos.

Asdecoba. Salamanca. 2020.

Etiquetas: