Ainhoa Ruiz: “La OTAN va a seguir criminalizando a los migrantes y tratándolos como una amenaza”

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lamarea.com. Dani Domínguez.- "La OTAN solo tiene una forma de abordar las cosas: por la vía militar", asegura Ruiz Benedicto, doctora en Paz e investigadora en el Centre Delàs.

Ainhoa Ruiz Benedicto es doctimagenora en Paz, conflictos y desarrollo por la Universitat Jaume I, con una tesis sobre la militarización de fronteras. En la actualidad, es investigadora en el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y coordinadora de proyectos.

¿Cuál es la estrategia de la OTAN con respecto a las migraciones?

En realidad, no hay una estrategia concreta. El abordaje de las migraciones está dentro de todo un conjunto que se aprueba en 2010, en lo que se conoce como el Concepto Estratégico de Lisboa. Ahí es donde aparecen y se amplían nuevas amenazas a la seguridad que se salen del marco de las amenazas militares tradicionales, como lo que suelen ser invasiones territoriales por la fuerza militar. Al flexibilizar tanto el concepto de seguridad, se provoca una desregulación de la guerra en la que no se tiene claro a qué nos enfrentamos exactamente.

Y es ahí donde se encuentran los desplazamientos o movimientos de personas forzados. Sin embargo, no se habla directamente de esto, sino que se esconde detrás de conceptos como tráfico de personas. Pero combatiendo esto, lo que hacen es desplegar herramientas militares con el objetivo de frenar e interceptar los flujos migratorios.

¿Qué consecuencias tiene esto? ¿En qué se traduce la narrativa securitaria?

Esto provoca que se pase de tratar las migraciones con herramientas humanitarias a militares. Genera que la OTAN se introduzca a abordar una problemática social, bastante crítica de nuestro tiempo y que debería abordarse con otras herramientas, pero se hace con instrumentos y mentalidad militar. Las consecuencias no son solo el uso de la fuerza, sino la contradicción de identificar a las personas migrantes, a la vez, como sujetos en peligro y sujetos peligrosos.

La Unión Europea, por parte de Alemania, Turquía y Grecia, que son miembros de la Alianza, fueron quienes, en 2016 pidieron a la OTAN que actuase ante la mal llamada crisis migratoria. Lo que produjo es que la OTAN hiciese cosas que la UE no puede hacer, como devolver a los migrantes los encuentre donde los encuentre. Es decir, si la UE encuentra un barco en aguas de Grecia, tiene la obligación de llevarlo a la costa de Grecia. La OTAN puede llevarlo a cualquier otro Estado miembro, y lo que hace es devolver a los migrantes a Turquía. Todos sabemos la normativa respecto al refugio que tiene Turquía, que no reconoce a los refugiados de Siria o de Iraq. La UE es consciente de que está dejando a las personas totalmente desprotegidas.

Asegura en un artículo publicado recientemente que “la OTAN se encuentra lejos de ser un instrumento generador de estabilidad y seguridad en contextos complejos”. ¿Por qué?

Porque tenemos datos incipientes de cómo queda un país antes y después de una intervención de la OTAN. Es el caso de Libia, que antes de la intervención de la OTAN tenía un índice de desarrollo humano considerablemente alto para la región y acabó cayendo en picado tras la intervención. A ello hay que sumar el aumento considerable de personas desplazadas por la fuerza, que es algo que también se produjo en Iraq tras la invasión.

El concepto de seguridad humana y de paz positiva no es solo que deje de haber guerra y violencia física. Tú puedes vivir en una inseguridad continua sin que haya guerra. Y es lo que sucedió tras la intervención de la OTAN en Libia o en Iraq: mientras que desde fuera la ciudadanía puede pensar que en estos países ya no hay guerra y eso está bien, la realidad es que la situación puede seguir siendo insegura o peor a todos los niveles. Por eso decimos que la OTAN no genera seguridad, porque los datos muestran que la seguridad y la estabilidad no mejoran y los países tardan décadas en recuperarse.

La OTAN dice que defiende unos valores democráticos, pero sabemos que hay muchos países con una democracia muy dudosa o ausencia total, como Arabia Saudí, donde la OTAN no interviene. Por tanto, hay una agenda concreta para que la OTAN actúe en unos países y en otros no, que depende de unos intereses determinados.

La masacre de Melilla, ¿está relacionada con esta narrativa?

Como mínimo, está relacionada con un abordaje de las migraciones que nace en los años 90, que es cuando se empiezan a construir muros y a aplicar una narrativa securitaria. Cae el muro de Berlín pero se empiezan a construir más de 57 muros fronterizos. Hay una intención de parar los flujos migratorios en lugar de entender por qué se producen y actuar.

Los datos de ACNUR muestran que las personas desplazadas están aumentando, sea por el motivo que sea, y eso no va a parar de crecer. Y en lugar de poner soluciones para evitar que la gente se tenga que desplazar por la fuerza, estamos impidiendo que entren en nuestra fortaleza de privilegiados.

Si tuviésemos otra forma de analizarlo, comprenderíamos que una de las muchas razones por las que un senegalés huye de su país es porque la UE está permitiendo que empresas europeas vayan a pescar a sus aguas. Les estamos dejando sin trabajo y sin recursos. ¿Por qué no analizamos estas causas complejas? Porque simplemente queremos parar los flujos migratorios sin preguntarnos nada, porque la respuesta nos generaría malestar sobre cómo vivimos y mantenemos nuestro medio de vida.

¿Cómo cree que impregna esta narrativa securitaria en la ciudadanía?

Quienes construyeron la llamada “teoría de la securitización” precisamente la definían como la construcción y aceptación de nuevas amenazas. En el momento en el que tu consigues implementar en la mentalidad social que algo es una amenaza, como es el caso de las migraciones, es cuando puedes implementar políticas sin que la gente se escandalice. Es algo que se viene trabajando desde hace más de 30 años y ahora escuchas a la gente diciendo que no podemos acoger a todos los migrantes. Nos quedamos ahí, en ese discurso, que solo sirve para blanquear y reforzar los discursos de la ultraderecha.

El problema es que el resto de partidos no están dispuestos a combatir ese discurso y lo acaban comprando. Muchos partidos que no tienen discursos anti migratorios o racistas, por cuestiones electorales, los abrazan. Y así es como triunfa la narrativa antimigratoria. Pero la realidad es que ellos no son una amenaza para nuestro modo de vida, sino que el nuestro es una amenaza para el suyo.

¿Cree que la OTAN se está preparando para un crecimiento de las migraciones derivadas de las consecuencias de la crisis climática: sequías, hambrunas…?

Está en su agenda, y después de lo que ha pasado en Melilla, y al realizarse en Madrid, puede coger fuerza. Tras la invasión de Ucrania, pensábamos que la OTAN volvería a revisar el concepto de guerra tradicional, de invasión territorial de un país por métodos militares. Pero que justo ocurra esto en España cuando la cumbre se celebra en Madrid, muy posiblemente provocará que el tema de las migraciones aparezca en la agenda.

El problema es que la OTAN, como organización militar, es así como aborda los conflictos globales: por la vía militar. No son una organización de rescate, sino autorizada para usar la fuerza y con medios para hacerlo. Cuando un Estado miembro pide a la OTAN que intervenga, entonces actuará desde el uso de la fuerza. Cada vez se disuelve más la posibilidad de abordar las migraciones desde una perspectiva humanitaria.

La OTAN va a seguir criminalizando a los migrantes y tratándolos como una amenaza. Por eso no hablan de migraciones, sino de tráfico de personas, facilita este modelo de actuación. Pero al final afecta y erosiona los derechos de las personas que migran, aunque sean las víctimas.

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