Sembrar Futuros en Medio de la Tormenta

Logo de Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe, RamalcRed Antimilitarista de América Latina y el Caribe, Ramalc.- Cuando las bombas caen, los pueblos deciden: ¿repetimos el ciclo de violencias o rompemos las cadenas que nos atan a ella? Ante la invasión imperialista estadounidense y el estado de conmoción externa decretado en Venezuela, reafirmamos: no elegiremos entre opresores. Nuestra brújula es el cuidado de la vida, no las banderas de quienes la desprecian.

En Latinoamérica y el Caribe los pueblos históricamente han luchado contra la guerra y el autoritarismo, rebelándose a ellas de diversas formas y acciones que al mismo tiempo construyen una vida sin guerras: la renuncia a ser cómplices de los crímenes de lesa humanidad, la denuncia activa de los atropellos a los derechos humanos, la construcción y reconstrucción permanente de la vida comunitaria ante la opresión de la obligación del consumo y la privatización de la vida, la creación de lazos de confianza y buena vecindad ante el culto mediático de la inseguridad y el miedo, viviendo en un permanente y decidido intento de seguir construyendo democracias auténticas y cercanas ante dictaduras con y sin disfraz electoral.

Nuestra resistencia es larga y permanente contra todas las opresiones y las agresiones. Por ello es que llamamos a los pueblos del mal llamado primer mundo a que sigan el ejemplo de algunos y algunas lúcidas luchadoras que han denunciado que La Guerra Empieza Allá.

Ante el estruendoso fin de los hacedores de leyes y políticas internacionales que han dado por llamar “un mundo basado en normas”, esas que derivaron de las mismas guerras que impusieron al mundo, el llamado es a que Desarmen el primer mundo, detengan las invasiones antes de que salgan, cierren las fábricas que hacen las armas con las que nos matan, destruyan la tecnología de muerte que sale de sus industrias y es financiada con sus dineros y ofertadas en sus bolsas de valores. Nuestra lucha necesita de su lucha para completarse y complementarse. Acá mientras tanto seguimos luchando apoyando la construcción de paces realistas, es decir paces antimilitaristas.

Por ello es que desde la RAMALC apoyamos las apuestas de construcción de transición a la soberanía del pueblo de Venezuela pensadas en disminuir el trauma, el miedo y la desconfianza, porque la democratización que Venezuela necesita no puede nacer de la punta de un misil ni perpetuarse bajo estado de sitio, certeza que es válida para cualquier territorio de nuestra Latinoamérica y Caribe.

Desde la RAMALC, hacemos un llamado urgente a la solidaridad activa entre pueblos y nos adherimos a las directrices planteadas por el Laboratorio de Paz para este periodo que se abrió desde el 3 de enero y que se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Liberar para transitar: Liberación inmediata y plena de las casi cien personas detenidas en las últimas semanas y de todxs lxs presxs políticxs. No hay diálogo posible con voces encarceladas.
  • Acompañamiento con ojos del mundo: Una Comisión Internacional de Derechos Humanos que acompañe cada paso de la transición, con acceso irrestricto a centros de detención, expedientes y territorios. La confianza se construye con transparencia.
  • Volver al pueblo la palabra: Apertura real de canales de participación popular. La democracia no se impone, se construye desde abajo, con las comunidades que sostienen la vida cotidiana.
  • Desarmar el terror: Derogación inmediata del decreto de conmoción externa. Desarme y desmovilización de todos los actores armados —estatales, paraestatales y mercenarios—. Garantías efectivas para la participación y expresión seguras.

Y sobre todo apoyamos las dos demandas antimilitaristas específicas:

Separación planificada de viviendas civiles y estamentos militares. Ciudad Tiuna debe salir de Fuerte Tiuna mediante un proceso organizado y con participación comunitaria. La vida civil no puede militarizarse.

Garantías plenas para el ejercicio del derecho a la objeción de conciencia ante toda obligación legal de participar en el ejército a través del servicio militar.

Las propuestas para Venezuela en realidad son propuestas que se extienden para toda América Latina y el Caribe, tan faltos como estamos de procesos participativos, de garantías de no repetición del daño, de desarme de los muchos y excesivos actores armados que solo agravan las problemáticas, y también tan faltos como estamos de seguridad para las expresiones, de construcción social de nuestras propias agendas en todos los ámbitos de la vida, sin intervenciones de ningún militarismo ya sea propio o extranjero.

Como nos recuerdan las luchas indígenas de Abya Yala: la defensa de la Madre Tierra es la madre de todas las luchas. Rechazar la invasión imperialista y rechazar dictaduras y autoritarismos de todo tipo a la vez que impulsar una vida democrática sin militarismos es defender el futuro de todo el continente.

Ningún bombardeo se justifica. Ninguna dictadura tampoco. Tejemos solidaridad o seremos cómplices del terricidio.

¿Qué historias sembramos frente a la guerra?

Las que germinan sin armas,

Las que florecen con justicia.

#NadaJustificaNingúnMilitarismo
#SolidaridadConElPuebloVenezolano

22 de enero de 2026

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