Que las grandes empresas nos devuelvan lo robado: la RIC para la Renta Básica de las Iguales o cómo poner a las personas en el centro

Solapas principales

cartelAsamblea Canaria Reparto de Riqueza.- La RIC (La Reserva de Inversiones de Canarias) es una trampa legal para aumentar los beneficios de las empresas y fondos de inversión en Canarias en detrimento de los impuestos, es decir dinero que tendríamos que repartirnos en bienes y servicios públicos y que termina en manos privadas. Y todavía hay quién se pregunta por qué Canarias es uno de los territorios del estado español con mayor desigualdad y el motivo por el que el ICE (Ingreso Canario de Emergencia), con una cuantía totalmente insuficiente, es la única Ayuda de Emergencia Social puesta en marcha ante una crisis como la sufrida en muchos hogares.

Redistribuir la riqueza es, entre otras cuestiones, cobrar más impuestos a las grandes empresas y fondos financieros beneficiados por el Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF), para financiar una Renta Básica de las Iguales. Se trata del derecho a percibir una renta universal, incondicional y suficiente, comenzando desde ya a ser percibida por las personas en exclusión social. Dar caridad a las empobrecidas y dejar que los ricos sean más ricos es la peor medicina para atajar la crisis que ya está aquí.

La RIC es un instrumento más dentro del Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias que utilizan las empresas para ahorrarse hasta un 90% de sus beneficios, con la promesa de invertirlos en la creación de empleo y tejido productivo en las islas. Y decimos: que las empresas prometen invertir, porque en declaraciones del presidente del Gobierno de Canarias de este mes de marzo, había 1.200 millones de euros de la RIC sin materializar, es decir que no se había acreditado que se hayan gastado para los fines que fue creada esta enorme ventaja fiscal, que se enmarca dentro del paraíso que son nuestras islas para los intereses de las grandes empresas y fortunas.

Por si fuera poco, en la última reforma del REF (2018) se ampliaron las inversiones que se pueden realizar con este dinero que las empresas se ahorran de los impuestos. Así, por ejemplo, en abril de 2019 el Gobierno Autonómico dio luz verde a la inversión de 34 millones de euros de la RIC para ampliar la planta hospitalaria de dos importantes grupos sociosanitarios privados de las islas. Aunque las informaciones ocultan este dato, todo apunta a que son Hospiten y Clínicas San Roque las empresas que de este modo han podido reinvertir lo que se han ahorrado de impuestos en aumentar su negocio. Otro ejemplo mucho más cercano es la concesión de los mismos privilegios en plena crisis sanitaria a un grupo de inversión. En el Consejo de Gobierno del 16 de abril de 2020 se le concedió la posibilidad de emitir participaciones a cargo de la RIC para financiar la construcción de un hotel en el antiguo edificio de Maya en Santa Cruz de Tenerife. En otras palabras, empresas con negocios en Canarias podrán utilizar lo que no han pagado en impuestos para especular en la industria turística a pesar de su futuro incierto.

El último ejemplo quizás sea el más sangrante. Desde la última reforma del REF viene siendo habitual que el Gobierno de Canarias emita bonos para financiar su deuda aptos para materializar la RIC por valor de decenas de millones (40 millones según anunció el ejecutivo autonómico a finales de enero).

Lo que se traduce en que el dinero que las empresas se ahorran de sus impuestos a través de la RIC, pueden invertirlo en comprar deuda pública y convertirse en nuestros acreedores. Un chanchullo inmoral en toda

regla que el gobierno ha legalizado. A su vez el gobierno autonómico admite que los grupos de presión empresariales estén pidiendo que se extienda el plazo de materialización de la RIC. Solicitan una prórroga de los tres años que exige la ley tras su reforma para justificar las inversiones que supuestamente han hecho. Con esta medida se ahorrarían impuestos con la excusa del Colapso anticipado por el COVID19.

Exigimos que el dinero de la RIC se invierta en las personas y no en salvar a los grandes empresarios.

Sorprende sin embargo que uno de los grupos sociosanitarios beneficiados por la RIC, haya despedido enfermeros y aplicado un ERTE aprobado por la autoridad laboral en plena pandemia. O que, en el Estado de Alarma, con todos los hoteles vacíos y decenas de miles de ERTE y despidos en el sector turístico, el Gobierno autorice una inversión hotelera con dinero de la RIC por valor de varios millones. No son los únicos que en época de pandemia no ven otra salida que la huida hacia delante, hay sectores que están pidiendo que con la RIC se compre más deuda pública para cubrir los gastos de la crisis y los socios progresistas del pacto de gobierno plantean utilizar el dinero de la RIC para crear empleo y así superar los efectos devastadores de la crisis, ignorando que miles de empleos se van a perder para siempre y que cientos de miles de personas necesitarán comida, techo y servicios públicos para poder sobrevivir a la pandemia capitalista.

La aplicación de la Renta Básica de las iguales es un asunto de voluntad política. Tenemos los recursos necesarios para que sea una realidad aplicable a día de hoy. Se trata de decidir si se actúa al servicio de los intereses de las grandes empresas y El Capital o de las personas que aquí vivimos y generamos su riqueza.

No queremos sus migajas, exigimos nuestros derechos.

Etiquetas: