Objeción Fiscal al Gasto Militar: por la reivindicación de la seguridad humana

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Cartelenpiedepaz.org.- Un manifiesto promovido por entidades antimilitaristas y de cultura de la paz recoge apoyos en todo el Estado español.

Objeción Fiscal al Gasto Militar: por la reivindicación de la seguridad humana

El presupuesto militar del Reino de España supera hoy en día los 20mil millones de euros (entre gastos explícitos del ministerio de defensa y partidas camufladas en otros ministerios e instituciones) y nos ha arrastrado hasta la fecha a una deuda ilegítima por adquisición de programas de armas (PEA) que asciende en la actualidad a más de 43.000 millones de euros y no para de crecer.

Durante los dos últimos años, con un sistema sanitario debilitado después de años de recortes, hemos tenido que hacer frente a una pandemia, ante la cual, sin embargo, los gastos militares han seguido aumentando. En el Estado español, durante el primer y segundo año de la pandemia se han registrado las mayores subidas de los gastos militares, con un 9,6% de incremento del 2020 al 2021. A su vez, el presupuesto destinado a investigación militar previsto para 2021 triplica la I+D sanitaria, destinada a vacunas y a dar respuesta a la pandemia.

Ante esta situación, se hace urgente exigir un cambio de paradigma de seguridad, con un cambio elemental de prioridades, que ponga a las personas y la vida en el centro, y no la financiación de guerras, represión y armamento.

Es necesaria una desmilitarización de las crisis, y recordar que las principales amenazas para la humanidad y para la seguridad son precisamente las provocadas por un sistema de producción capitalista, extractivista y de explotación de recursos no renovables y finitos, sustentado por el militarismo, y que genera desigualdades, contaminación, destrucción de hábitats, pérdida de la biodiversidad y calentamiento global. Es importante poner de manifiesto, también, que la guerra y la preparación para la guerra son las principales causas de migraciones forzadas de personas que en su huida terminan bloqueadas en fronteras cada vez más militarizadas, y donde se dan las más graves vulneraciones de los derechos humanos.

La financiación de la industria militar provoca, por tanto, migraciones, mientras el incumplimiento generalizado de cuotas de acogida de refugiados y el vergonzoso Pacto Migratorio europeo exigen una aún mayor militarización de las fronteras, y el pago a las empresas de control fronterizo como FRONTEX son uno de los motivos del aumento continuo de los presupuestos de defensa.

Los grupos, colectivos, ONGs, entidades y campañas que firmamos este manifiesto trabajamos colectivamente para que la Objeción Fiscal al Gasto Militar se consolide como una herramienta de desobediencia civil y de lucha no violenta que permita, mediante el rechazo al Gasto Militar, empujar hacia cambios sustanciales en la distribución de los recursos públicos, orientándolos al derecho a la salud, a la justicia ambiental, a la construcción de paz y a la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Nos sumamos al llamamiento internacional de más de 180 organizaciones que ante la situación de pandemia global y de emergencia climática exigen una reorientación urgente del gasto militar mundial (GCOMS) y a través de este manifiesto, ponemos en valor la Objeción Fiscal para visibilizar la ineficacia de la respuesta militar desmesurada a la crisis sanitaria y pedimos apoyo y solidaridad de toda la sociedad civil, las ONG, colectivos y entidades para reclamar:

  • Reducción de los gastos militares, desmilitarización de los Presupuestos Generales del Estado y reorientación de los gastos militares a gastos sanitarios y sociales.
  • Reconocimiento de la Objeción Fiscal como forma legítima de protesta y de coherencia con la cultura de la paz, como objeción de conciencia.
  • Transparencia en los PGE, en la distribución de los recursos públicos y las prioridades políticas, y rendición de cuentas.
  • Fin de las autorizaciones de envíos ilegales de material bélico a países en conflicto y con indicios de uso de armas para vulnerar el derecho internacional humanitario y los derechos humanos.
  • Reenfoque de las industrias armamentísticas para la producción de bienes y recursos sanitarios y hospitalarios.
  • Prohibición de la exportación marítima de armamento y que los puertos españoles atraquen “barcos de la muerte” destinados al transporte de armamento y explosivos.
  • Fin de la militarización de las fronteras, de la externalización de la gestión del control fronterizo y del bloqueo de personas migrantes en Canarias.
  • Cumplimiento de las cuotas de acogida de personas refugiadas y fin de las deportaciones y las devoluciones en caliente.

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