La violencia y las violencias

Solapas principales

 Manifestaciones a favor de Pablo Hasél. Txeng Menglamarea.com. Christine Lewis y Pablo Tornero.- Consideramos violencia quitar la electricidad a los hogares de la Cañada Real Galiana, una Reforma Laboral que sólo ha cercenado derechos a las personas trabajadoras, los recortes en los servicios públicos y la prevista aunque suspendida privatización de las pensiones. El sistema genera violencias explosivas que tiende a capitalizar la derecha.

«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos firmada el diez de diciembre de 1948.

Con ocasión del encarcelamiento de Pablo Hasél y las concentraciones en su apoyo, señalamos los siguientes hechos ante la insistencia de los medios televisivos en mostrar la violencia de algunos manifestantes.

  • Consideramos violenta, en su momento, la confiscación por parte de la policía de su mercancía al vendedor ambulante, Mohamed Bouazizi, inicio de las movilizaciones de las primaveras árabes. Fue la gota que colmó el vaso, la chispa que emprendió la yesca de la desigualdad, igual que ahora. Los jóvenes en España están hartos y desesperanzados ante la precariedad laboral y la falta de perspectivas de futuro. En Túnez había esperanza, aquí ya no la hay.

  • Consideramos que es violencia que una joven de 19 años pierda el ojo por el impacto de un proyectil de espuma procedente de la policía. ¿De qué sirve prohibir las balas de goma si la violencia perdura por cualquier otro medio?

  • El preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. ¿Quién tiene derecho al “supremo recurso de la rebelión”? ¿Acaso sólo los nostálgicos de la División Azul? No es verdad que somos iguales ante la ley. Para algunos medios de comunicación y políticos profesionales, sólo los jóvenes antifascistas son violentos, mientras los fascistas campan a sus anchas.

  • ¿Qué formación reciben los policías para ensañarse con los manifestantes o protagonizar los hechos ocurridos en Linares? Algunos medios encuentran rápidamente alborotadores entre los manifestantes y aducen provocaciones para justificar el abuso de autoridad, mientras son timoratos para denunciar posibles infiltraciones de la policía en las movilizaciones, una práctica extendida en todo el mundo para criminalizar a la izquierda.

  • ¿Qué tienen en la cabeza algunos periodistas para equiparar radicales con violencia? Deberían volver a las clases de lengua, ya que la palabra es su herramienta de trabajo.

  • Por último, consideramos violencia, entre muchas otras cosas, quitar la electricidad a los hogares de la Cañada Real Galiana, una Reforma Laboral que sólo ha cercenado derechos a las personas trabajadoras, los recortes en los servicios públicos y la prevista aunque suspendida privatización de las pensiones. El sistema genera violencias, y no violencias organizadas, sino violencias explosivas que siempre capitaliza la derecha.

El derecho a la libertad de opinión y de expresión no sólo es importante en sí, sino por lo que significa.

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