El movimiento de pensionistas de Bizkaia, ante el 1 de mayo de 2020

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imagenEl movimiento de pensionistas de Bizkaia, ante el 1º de mayo de 2020Este primero de Mayo es un primero de Mayo extraordinario; la pandemia del COVID-19 nos ha confinado en nuestras casas y no podemos manifestar en la calle nuestras reivindicaciones y solidaridad con las trabajadoras y trabajadores de todo el mundo.

Hoy somos pensionistas, ayer fuimos trabajadores cotizantes, y seguimos siendo trabajadores no censados como tales pero aportantes de un trabajo de alto contenido social y económico, como aitites-amamas-abuelos-abuelas en la atención y cuidado de nietos/as, como trabajadores, sobre todo trabajadoras, del hogar, como agentes de cohesión social en la actividad de ONGs, y en diversas organizaciones y actividades culturales y humanitarias.

La lucha por nuestras reivindicaciones, condicionada ahora por la lucha por superar esta pandemia, ha refrescado en nuestra memoria lo que ya sabíamos, que luchar por la supervivencia no ha sido nunca ajena al Movimiento Obrero. Si miramos hacia atrás en la historia comprobaremos que siempre hemos estado luchando por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras: la lucha por la salud dentro y fuera de los centros de trabajo, la lucha por unos salarios dignos, por unas adecuadas jornadas de trabajo son constituyentes de esa lucha por la supervivencia.

Esta lucha por la supervivencia no es ajena a la pandemia que estamos padeciendo; la crisis sanitaria ha dejado al descubierto las deficiencias de un sistema de salud, prevención y atención a la dependencia que han sufrido recortes con la excusa de la crisis económica y lo estamos pagando muy caro. Las políticas de austeridad decretadas a partir de 2008 han conseguido que los ricos sean más ricos a costa de la precariedad del empleo y el aumento de las desigualdades sociales; el objetivo capitalista de obtener el mayor beneficio posible en el menor espacio de tiempo, está poniendo en peligro la biodiversidad y los soportes naturales de nuestra propia supervivencia como especie. Una simple cadena de ARN vírica ha puesto en jaque un modelo económico depredador.

Las luchas obreras han construido los sistemas de salud públicos y universales, y han fortalecido los sistemas públicos de pensiones, por lo que nosotros que luchamos por unas pensiones públicas dignas actuales y futuras, vemos que nuestras reivindicaciones, y entre ellas, la Pensión Mínima de 1.080 € y el Salario Mínimo Interprofesional de 1.200 € mensuales, se complementan y hermanan al 1 de Mayo y a nuestro Movimiento de Pensionistas, a trabajadores/as y pensionistas, también de hoy

Estamos confinados pero no estamos incapacitados para hacernos oír; no podemos aceptar que aprovechando la crisis sanitaria los de siempre traten de arreglar sus problemas a costa de recursos públicos y medidas de austeridad para los demás. La prioridad hoy tiene que ser rescatar a las personas para garantizarles unas condiciones de vida dignas

Desde nuestro encierro, este primero de Mayo nos reafirmamos en la urgencia de las reivindicaciones compartidas por el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria, trabajaremos para ampliar nuestra capacidad de movilización y convergencia con el movimiento feminista, juvenil y estudiantil, sindical y social en general, y en cuanto sea posible volveremos a llenar las calles porque esta batalla la vamos a ganar.

Por último, con motivo de este día internacional del movimiento obrero queremos manifestar, nuestro pesar, hoy en especial, por las/los trabajadoras/res sanitarios, fallecidas/os como consecuencia de la gravedad de la infección, y en muchas ocasiones como consecuencia de no haber dispuesto de los medios preventivos necesarios, al igual que el pasado día 28, recordábamos a los fallecidos por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

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