Familiares de supervivientes del Holocausto nazi tratan en Exeya y Zaragoza la amenaza del fascismo

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Sara Katz y Pierre Stambul, junto al periodista palestino Mussa’ab Bashir, durante la charla en la Casa Palestina de Zaragoza. Foto: @igoiz17 (AraInfo)ISABEL PÉREZ. arainfo.org.- Sus padres, judíos provenientes del Este de Europa, lucharon en la resistencia comunista francesa, pilar primordial para parar los pies a una ideología que había llegado al poder y estaba llevando a cabo un genocidio. Ya han ofrecido varias charlas en Exeya, tanto en institutos como en la sede de la UNED, y Sara Katz y Pierre Stambul continúan sorprendidos con la gran acogida. Este viernes han estado en Zaragoza en la Casa Palestina.

Son descendientes de supervivientes del Holocausto nazi en Francia. Sus padres, judíos provenientes del Este de Europa, lucharon en la resistencia comunista francesa que fue un pilar primordial para parar los pies a una ideología que había llegado al poder y estaba llevando a cabo un genocidio.

Ya han ofrecido varias charlas en Exeya, tanto en institutos como en la sede de la UNED, y Sara Katz y Pierre Stambul continúan sorprendidos con la gran acogida. Este viernes, han llenado la Casa Palestina de Zaragoza para hablar «de la resistencia contra el nazismo a la solidaridad con Palestina».

«En Francia el alumnado no está tan concentrado cuando hablamos», dice Stambul sonriente.

La audiencia comparte con Katz y Stambul la herencia de una guerra contra el fascismo. Algunas personas se les aproximan para saludarles y compartir con ambos su pasado republicano asesinado en Mauthausen.

En uno de los institutos, la profesora francesa que estaba traduciendo sus ponencias llegó incluso a emocionarse. Hay emoción pero también caras de sorpresa del alumnado más joven que porta pulseras con la bandera de España. Últimamente se han puesto de moda entre la juventud que apoya a Vox, el partido de extrema derecha española que ha conseguido un avance importante dentro del sistema político.

«Hay que tomar en serio esta amenaza.- Asegura Katz.- Tenemos los medios para pararla. La historia nos ha dado los medios para hacerlo. La derecha tiene siempre un chivo expiatorio. Hoy son los migrantes, representados como un peligro contra la civilización, antaño eran los comunistas o los judíos. Atacan al más débil y luego, poco a poco, socavan la subsistencia de la propia sociedad».

No se queda en el mero hecho de portar una bandera de España, un símbolo prácticamente secuestrado por la derecha, sino en la política de Estado. Nos lo recuerda Katz a través de la cita de Michel Rocard, socialista francés, que dijo: «Francia no puede acoger toda la miseria del mundo».

«El pensamiento de la extrema derecha es muy antiguo. Es el pensamiento de que no todas las personas tienen los mismos derechos y que la desigualdad debe aparecer en la organización del Estado. Es la última herramienta de la burguesía para mantener el país con la violencia. La extrema derecha es siempre racista, militarista y desprecia todo lo que tiene que ver con los derechos humanos», apunta Stambul.

Katz y Stambul han visitado los ‘Adoquines de la Memoria’ de la plaza Marmande, en Ejea, donde se colocaron los nombres de los siete ejeanos exiliados (Pablo Aguas Muñoz, José Francés Jiménez, Mariano Laborda Arilla, Ramón Lacima Giménez, Ángel Lambán Abadía, Ignacio Parral Ripamilán y Santiago Raga Casanova). Son los Stolpersteine aragoneses, adoquines con los que el artista Gunter Demnig quiso honrar a víctimas del nazismo hace más de veinte años. Seis de estos exiliados fueron enviados a Mathausen y uno de ellos al campo de concentración de Buchenwald, el mismo a donde fue deportado el padre de Stambul.

«Buchenwald era un campo de concentración, no de exterminio, nazi. Allí fueron enviados personas homosexuales, personas discapacitadas, entre otras», aclara Stambul.

Katz y Stambul lamentan que en las placas conmemorativas no se diga que los exiliados españoles fueron «maltratados por los franceses que les encerraron en campos y luego fueron capturados por los nazis». Muchos pudieron escapar y lucharon en la resistencia francesa, como es el caso de ‘La Nueve’ que participó en la liberación de París.

El Estado de Israel como «suicidio para la gente judía»

Foto: Isabel PérezKatz y Stambul se consideran judíos antisionistas y denuncian que se haya llevado a cabo una limpieza étnica para levantar un «Estado judío». Tanto Katz como Stambul han pasado por la franja de Gaza donde han convivido con cerca de dos millones de personas y su sufrimiento bajo bloqueo israelí. Katz recuerda los tensos momentos en los que formaba parte, junto a un grupo de brigadistas, de una especie de «escudo humano».

«Nos poníamos entre la gente campesina gazatí que estaba labrando su tierra y los soldados israelíes que no dudaban en dispararles», asiente Katz. En 2018 formó parte de la Flotilla por la Libertad, un barco cuya intención es, año tras año, romper el bloqueo naval de Gaza.

Pierre llegó a la franja de Gaza como presidente de la Unión Judía Francesa por la Paz, una organización de descendientes de la persecución nazi que defiende los derechos del pueblo palestino y lucha contra cualquier tipo de racismo en Francia.

«Nuestra asociación está comprometida con la lucha contra todo tipo de racismo en Francia, sea contra gitanos, musulmanes o negros. Al mismo tiempo, estamos comprometidos con los derechos del pueblo palestino. Nuestro primer eslogan fue ‘no en nuestro nombre’ y luego se desarrolló como ‘la lucha contra el apartheid'», relata Stambul.

Una de las imágenes que Katz no se cansa de explicar en sus charlas es la de un niño palestino delante de un tanque israelí con una piedra en la mano.

«En ese caso, ¿dónde está la violencia?»,- pregunta Katz, poniendo a prueba los esfuerzos de la propaganda israelí que trabaja sin descanso para colocar el cartel de ‘terrorista’ en cada uno de los palestinos y palestinas.

«Cuando sale un cohete de Gaza no se habla del encierre de dos millones de personas, no se menciona que existen. Hay una manipulación de palabras e imágenes y nuestro trabajo es explicar lo que está pasando ahí», añade la activista judía.

En muchas ocasiones, gente judía antisionista ha tachado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu como «antisemita» por las presiones que ejerce para que abandonen sus países y emigren a Israel. Una de las principales amenazas para la política sionista es que cada vez pierde más apoyos entre las personas judías en Estados Unidos debido, en parte, a los crímenes de guerra flagrantes y la política segregacionista que practica con la gente palestina.

«El Estado de Israel no es solo criminal, es un suicidio para los judíos porque tienen una política criminal de Apartheid.- Explica Stambul.- Cuando tomamos el ejemplo de Sudáfrica, ¿qué ha hecho que los blancos se quedasen en Sudáfrica? El final del Apartheid. El único modo de que la gente judía israelí se quede en Oriente Medio es poniendo fin al Apartheid israelí porque la apolítica de Israel está poniendo en peligro a todos los judíos».

Lucha contra la barbarie

çA estas alturas debería estar claro que Israel es un Estado colonialista que no obedece a ninguna resolución de la ONU. Así es como piensan Katz y Stambul para quienes la fascización no solo se queda en países como Francia o España, sino también en Israel. En Palestina, contrariamente, no se ha presentado dicho fenómeno de derechización. Sí es cierto que el pueblo palestino que votó en las elecciones de 2006 decidió virar hacia Hamas como solución para cortar el camino de Fatah al que culpaban de las desastrosas consecuencias de los Acuerdos de Oslo o, peor aún, de la inutilidad de ceder ante una ocupación.

Gaza, donde gobierna la facción islamista, HAMAS, acogió con agrado la llegada de Stambul y Katz. Allí no vivieron ningún tipo de antisemitismo.

«Yo he estado dos años en Gaza y nunca he tenido ningún problema como judía», añade Katz.

La Unión Judía Francesa por la Paz está muy presente entre el campesinado gazatí, sobre todo entre aquellos que viven cerca de la Línea Verde donde Israel destruyó su agricultura.

«Quisimos ayudarles y gracias a donaciones construimos una cisterna de agua para irrigación en Khuza’a.- Cuenta Katz con una sonrisa.- Pusimos las siglas de la Unión Judía Francesa por la Paz, UJFP, claramente en el lado que mira hacia los israelíes».

La universalidad de la lucha contra el fascismo, dicen Katz y Stambul, es igual que la universalidad de la causa palestina.

«¿Queremos un estado de apartheid o un mundo donde vivan todas las personas juntas con los mismos derechos?.- Cuestiona Stambul.- La causa palestina es una causa universal. Lo sabemos porque nuestros padres pasaron por un periodo terrible. Ahí aprendimos que la negación de los derechos conduce a la barbarie».

20 febrero, 2020

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