Por las grandes avenidas de Santiago de Chile

Solapas principales

fotoLa llegada, de nuevo a Santiago de Chile, el día 4 de septiembre, fue de cuatro personas cansadas, tras más de doce horas de viaje en colectivos y tras pasar casi tres horas en la frontera. Pero con todo, recordábamos el Cóndor que volaba observando nuestro colectivo, bajando los Andes; las pistas de esquí llenas de aficionadas al deporte de la nieve. Las retinas estaban cargaditas de vistas maravillosas, de paisajes únicos. Entrar en el gran Santiago, rompió toda la magia que habíamos acumulado durante la bajada de los Andes, de repente, todo eran coches, atascos, edificios pretendiendo llegar a las nubes, al lado de barrios miseria. Rodear Santiago, se nos hizo eterno. Llegamos con retraso de la hora acordada con las compas de Quimantu, pero allí estaba Mario, esperándonos en la Estación de Colectivos de CATA internacional, sobre la enorme Alameda, esa calle cargadísima de historia y sobre todo de historias. Subidas a la furgoneta de Mario, nos fuimos a su casa para cenar y concretar el plan de los próximos días. Fue llegar y descargar los libros que traíamos de muleras (la Quiebra del capitalismo y Globalización capitalista, luchas y resistencias, procedentes del deposito baladrino en América : Rosario). Fue cenar y regresar a la casa de Emma y Alicia (nuestra compa, que ahora será vecina de Santiago, a partir del día 14 de septiembre).

El día 5 de septiembre, fue nuestro bautismo de grandes manifestaciones en Chile, a la hora acordada llegábamos al Teatro de la Universidad, donde habíamos quedado con las compas de Quimantu. De allí salia la manifestación de las estudiantes, reivindicando educación publica y gratuita, a la vez que denunciando la dictadura militar y su prolongación democrática; con retraso fuimos tras la manifestación, para incorporarnos a ella, por nuestro lado iban pasando carritos de venta de comida, de limones (para aminorar las consecuencias de los gases que tiran los carabineros) y de bebidas. Eramos 80.000 personas, acompañadas de charangas y batucadas, a las dos horas estábamos frente a la antigua Estación Central de Santiago, ahora convertida en Centro Cultural. Fue llegar y comenzar a ver, al fondo, en la cabecera de la manifestación unos enormes chorros de agua, un agua que lanzaban los carabineros a las manifestantes, cargada de productos químicos tóxicos. La respuesta no se hizo esperar: las más preparadas y diestras en el manejo de lanzamiento de piedras se pusieron a ello, lanzándolas contra unos robots de color verdoso, que nos hacían recordar a la policía alemana; la batalla estaba asegurada, los carabineros insistían con sus chorros de agua y cargas, cerrando el paso por todas las calles adyacentes, nos estaban encerrando y haciéndonos retroceder sobre nuestros pasos, cuando no correr. Vimos como detenían algunas estudiantes y sobre todo como cargaban con fuerza, para retroceder a los callejones. Las mas diestras en el manejo del tiro con piedras procuraban dar en la diana de los carabineros. Así estábamos, en medio de la batalla, cuando comenzamos a notar los efectos de los gases, un picor en la cara y fuimos conscientes de que había terminado nuestra estancia en la manifestación. Antes Jessica había grabado, cual reportera de guerra, lo sucedido. Con mayor tranquilidad regresamos al lugar de la cita de seguridad, para comer juntas. Esa tarde, Jessica, Lucia y José, se fueron a las Jornadas de denuncia de la dictadura de ayer y de hoy, en el Museo de Salvador Allende, cerquita de la gran Alameda.

fotoEl 6 de septiembre, lo recordaremos como el día que vimos el Océano Pacifico, nada menos que en Valparaiso, una ciudad patrimonio de la humanidad, como coincidíamos las cuatro, regresábamos a América, atrás quedada la ciudad de los edificios y avenidas, la Santiago de los coches de los millones de habitantes, de los edificios acristalados, las torres y el metro. Ahora disfrutábamos de la compañía de Elena, una activista de Quimantu que estudia y vive en Valparaiso, en casa de su abuela (en realidad la casa esta en Villa del Mar, que es como una continuación, por la costa del pacifico de Valparaiso) Tras cuarenta minutos de paseo, por las calles de Valpa, llegamos a la cita con las compas de la Radio Comunitaria: RADIO PLACERES, un colectivo socio-político de 21 años de historia. El encuentro con las compas fue muy agradable, nos fuimos a un subterráneo, para grabar con tranquilidad la entrevista prevista. Fueron dos horas, si, sí, 2h. de charlas, de comentarios, respuestas y muchas preguntas. El interés de las compañeras de Radio Placeres por Baladre, la RBis, nuestras luchas, perdón vidas, fue enorme y poquito a poco, nos fuimos sintiendo con unas nuevas amigas en Chile. Con ellas fuimos a la Radio de la Universidad, para que otra persona nos entrevistara, durante unos 20 minutos más, como decíamos entre nosotras un periodista único, y las compas nos hablaban de un personaje, un cantante de rock y periodista de oficio, a la vez que militante/activista de Radio Placeres. Terminada la entrevista Elena se va, junto a Elias otro compa de la Quimantu de Valparaiso que se acercó.

Ya solas, las cuatro, aceptamos el gratísimo ofrecimiento de Emery, una compaza de la radio, que nos plantea acompañarnos por la ciudad, tras hacer unos recaditos. Durante los mandados de Emery decidimos ocupar el tiempo visitando la casa de Neruda en Valpa: La Sebastiana. De repente a Manolo le afloran los recuerdos de su anterior visita, hace dos años, con Luis, la casita de las alumnas de la Universidad Católica, que entonces llevaban meses encerradas en la Facultad, luchando por la Educación publica y gratuita. Casi sin darnos cuenta subimos en un pequeño colectivo a la famosa calle Alemania que es una avenida que une las casi cuarenta colinas de Valpa, por la medianía. Las vistas a esa altura son espectaculares, el Pacifico, la ciudad abajo, encima de terrenos quitados al Océano y a izquierda y derecha, colinas y mas colinas; hacia arriba siguen las casas que llegan a la cima de las colinas; casas medio colgantes, de madera y lata fundamentalmente, que se entre mezclan con casonas, y algunas torres. Llegamos a La Sebastian y hacemos risas por estar entre poetas, José presente y Neruda ausente; son ratos de recuerdos, de MEMORIA, paseando por aquellos jardines, sacándonos fotos, mirando al enorme Océano, al puerto privatizado (es del Estado Alemán). La mirada desde allí a Valpa es especial y cargamos las imágenes en nuestro cerebro para recrearnos a gustito cuando nos plazca. A las dos pasadas, tomamos el colectivo O, en dirección a la Plaza Echarren, donde nos esperaba Emery para comer en  restaurante popular, del barrio portuario, un lugar mágico, que nos sirvieron una comidita sabrosísima.

fotoLa continuación fue un disfrutar de las calles de Valpa, visitar el actual Cuartel de la Infantería de Marina, que era la sede del antiguo Gobierno de la Región. Nos relatan como ese lindo edificio fue el primer lugar que tomaron los militares en el Golpe de hace 40 años, lo tomaron y se lo quedaron.

A las 20:30 nos reencontramos con Elena y Elias, para cenar algo juntas, tras varios intentos fallidos por los alrededores del Mercado, por sus calles con basura de alimentos, sobre todo olores a pescado putrefacto, entramos en un restaurante popular, enfrente de la Estación de Colectivos. Allí la televisión a toda pastilla, y tal cual imán atrayendo todos los ojos, si, estábamos ante la retransmisión del partido de clasificación del mundial entre Venezuela y Chile, que se jugaba en Santiago. Al artin la gente saltaba de los asientos, los goles cargaban de alegría el lugar y nosotras, en nuestro interior, algunas, deseando que por lo menos Venezuela empatase, jejeje.

Terminamos la cenita y despedimos a Elias, para tomar un colectivo a Villa del Mar, no podéis imaginar el susto y miedo que pasamos en aquel vehículo que tomaba las curvas a toda velocidad, una tras otra; pero llegamos a la casa familiar de Elena y rapidíto nos acostamos, como pudimos en una linda casa cargadita de historia.

A la mañana siguiente, nos levantamos confundidas con la hora, creyendo que habían adelantado el reloj una hora, pero fue una falsa alarma, que sienta regulin a las seis de la mañana. Tras unos veinte minutos de caminata llegamos a la Estación de Colectivos y dos horas después estábamos llegando a Santiago, donde no pudimos aguantarnos más, algunas, sin un cafecito con dulces. A la hora estábamos viajando en Metro a la casa de Emma y Ali, para ducharse algunas, ordenar las cosas y salir a comer cerquita de Irarrazabal, en un restaurante asiático, un menú para tres que nos supo a gloria.

fotoA las dos y media, ya estábamos subidas en la furgoneta de Mario y Lucia, camino del Barrio de La Palma, donde esta la Escuelita Libre, trabajo con la gente pequeña, desde hace más de tres años. Allí estaba Gabri con sus compas, presentando el festival de Poesía. La Plaza del barrio hacia recordar a Abetxuko y alguna de sus plazas. Poquito a poco, las poetas fueron leyendo sus versos cargados de realidad, de denuncia de compromiso con las más desfavorecidas; de telón de fondo la denuncia del golpe de hace 40 años, los asesinatos de la llamada democracia y no podíamos dejar de pensar en nuestra falta de memoria, en el actual Estado español. Allí se estreno José leyendo dos de sus poesías, un gustazo escucharlas. De la plaza fuimos a una calle cercana, donde repitieron la lectura de poemas unas niñas de la escuelita cerrando el acto.

 De nuevo en la furgoneta, fuimos a cenar a un restaurante peruano, con Gabri, Lucia y Mario, donde repasamos las actividades pendientes, la agenda; a la vez que charlamos sobre lo que cada cual esperábamos de este viaje, como mejorar la comunicación y conocernos más y mejor. Tarde regresábamos a la casita de Emma y Ali, con los libros que tenemos que llevar a Madrid y la maletita de libros nuevos baladrinos que habíamos dejado antes de irnos a Argentina en un piso de una compa de Quimantu.

Esta noche si cambian la hora y tomamos buena nota de ello, pero antes nos reunimos para planificar un viaje especial que realizarán José y Jessica a las comunidades Mapuches en resistencia, el próximo lunes a la noche, sera un ir para compartir 18h en esos territorios, con las compas Mapuches y regresar por la noche a Santiago, ya sabéis aquello de sarna con gusto no pica, jejeje. Nos acostamos sabiendo que el domingo, día 8, sera un día de efemérides y manifestación; es el día que se marcha al cementerio a recordar a las personas asesinadas en el Golpe de hace 40 años y a las Desaparecidas, pero eso será mañana y os lo contaremos en otra crónica.

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