Dos días de visitas y reflexiones, en Oldenburgo

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3ª Crónica. Dos días de visitas y reflexiones, en OldenburgoFue en 1988 cuando nos encontramos por primera vez con las compas de ALSO, aquello fue en Dusseldorf, en lo que era un Encuentro Internacional de grupos y colectivos de lucha contra el empobrecimiento y la Exclusion Social. Allí se dio forma a lo que se llamara AG-IV, digamos el espacio internacional de enredos. Y las gentes de Baladre, con las de ALSO y otras muchas, impulsamos y dimos vida a ese espacio.

Durante los años siguientes hasta el 2001, viajamos dos o tres veces cada año a Alemania. En ocasiones a otros países tras vernos/juntarnos en los Encuentros de la AG-IV. Así fuimos un mes enterito a Austria a conocer Iniciativas de Economía Social. En otra ocasión a Suiza; en diferentes ocasiones a Holanda o Dinamarca. Y por supuesto algunas más a Francia, Bélgica, Italia y Portugal. Hasta en algún momento cruzamos mares y estuvimos en Gran Bretaña o Irlanda. Hasta en una ocasión a Grecia. Eran viajes que entrelazaban tareillas y enredos de la AG-IV con nuestras utilidades/usos de redes como EAPN y ENU.

Se puede decir que desde 1988 a 2001, no paramos de viajar por enredos vinculados a empobrecimiento y exclusión social, ligados a grupos de base, a luchas concretas. Eso se completó desde enero de 1996 con las actividades del Movimiento Anti-Maastricht, que impulsaban las Marchas europeas contra el desempleo, la pobreza y contra la Europa del Capital. Estas actividades se prolongaron hasta finales de 2002, que se cerró el Movimiento Anti-Maastricth en el entresuelo de la histórica iniciativa de A Salto de Mata, en Madrid.

Ya en este siglo los momentos de encuentro con las compas de ALSO están más vinculados a actividades puntuales, contra los recortes, en varias ocasiones, en 2003, 2005, 2008...Y siempre han sido reencuentros cargados de mucha afectividad, cariño y cuidados mutuos. Fue hace cinco años, en 2014, cuando las gentes de Baladre comprendimos la importancia de retomar estos encuentros/relaciones de manera estable, con continuidad y contenidos comunes, dándonos tiempos para activar lo que podría ser una nueva AG-IV de este nuevo siglo, con otras lógicas, a otro ritmo y partiendo de otros contenidos/prioridades. Eso sí, ahora ya con viajes de ambas partes, no solo viajamos las Baladrinas a Alemania de manera estable, mínimo una vez al año, sino que también las compas de ALSO van a la Península Ibérica a los Encuentros de Baladre.

Toda esta introducción para colocar unas vivencias este lunes y martes en Oldenburgo. Se trata de, por una parte, compartir el reencuentro con Ulf, una persona que hasta hace diez años era una más de ALSO y que hace cuatro años viajaba con las compitas de Oldenburgo a realizar tareas de traducción a Galiza al Encuentro de Baladre. Desde el inicio de la AG-IV, Ulf fue esa persona de ALSO que nos acompañaba para realizar las traducciones, para compartir reflexiones y pasito a pasito, para generar una profunda amistad. Su manera de estar y ser hacía muy fácil avanzar el cariño y la ternura en nuestras relaciones.

Y este lunes, pasado, tomamos el día para estar juntas, reflexionar sobre la vida, las luchas, las dudas y los caminos diferentes de colocarnos en cada momento. Ulf ya se sitúa como activista puntual, sin estar de manera estable en grupo alguno, pero sumando tiempo y esfuerzos en distintos proyectos o denuncias puntuales, como la marcha, que nos contaba, realizaron unas 1300 personas en bicicleta contra una ordenanza municipal que pretende eliminar espacios para caminantes y bicicletas en la ciudad de Oldenburgo. Ulf apoya muchas luchas y tiene un gran cariño a las gentes de Baladre, recuerda la cita pendiente de Diego, que quedó en viajar con sus hijas a su ciudad y aquí esta esperándoles. Igualmente a Zialdoka, deseando que regrese de nuevo… Pero con Ulf siempre está presente Abetxuko y el Mikelin de 1990, allí donde actuaron el grupo musical de Krisen Festa (La Fiesta de la Crisis), como en muchísimas ocasiones el compita viajaba de traductor acompañante, como miembro de ALSO. Todo lo vivido en aquel viaje, el Mikelin en si, las personas, le dejaron una huella profunda.

Así que pasar un día entero con Ulf, es recordar Abetxuko, pero igualmente su Salamanca de 1986 donde fue a aprender más el castellano, influenciado por el Sandinismo de la época. En Salamanca se sumó a las movilizaciones contra la OTAN. Y recuerda, como si fuese ayer mismamente, las casas de la comunidad gitana del centro de Salamanca, que podía verlas desde las ventanas de la Facultad.

Así fue el lunes pasado con Ulf, cargado de recuerdos, de reflexiones, de dudas sobre el momento, como tirar adelante las luchas, los miedos… LA VIDA. Comenzamos en los locales de ALSO, tempranito, caminado hasta su casa con un compita de BASTA! de Berlín. Era un paseo sobre la historia de la AIT, de la FAU de Alemania. Pero sobre todo mucha historia sobre el pueblo de la sierra de Cádiz de nombre Castor. Este compita Libertario viajo allí en 1973 y estuvo trabajando temas de memoria histórica hasta 1984 que tuvo que dejar de ir por razones ajenas a su voluntad para regresar hace unos años. El compa es una historia viva de las luchas anarquistas en Alemania. Y con sus relatos desayunamos en la casita de Ulf. Hasta que llegó su hora de viajar a Berlín, que nos despedimos con un hasta luego. Más en concreto con hasta mayo del 2020 que pensamos que estarán por Berlin algunas baladrinas enredando con estos puntos/colectivos de información y denuncia sobre DD.SS. (Tanto Basta, como la Oficina Precaria...). Tras la marcha del compita de Basta!, sale adelante la propuesta de un recorrido de unas tres horas, en bicicleta por al afueras de Oldenburgo. Algo guapísimo, con paradas, relatos descriptivos de lo que íbamos viendo, reflexiones sobre el momento y el futuro, en marcha y en cada parada, íbamos compartiendo y disfrutando del paisaje. Pudimos comprobar la tremenda extensión de terrenos de esta ciudad que dedican a la crianza de ganado, fundamentalmente vacuno, pues la industria lechera de Oldenburg es una de las más importantes del país.

Con tranquilidad preparamos la comida, tanto para nosotras como para una cena que tenia Ulf el martes a la noche con compañeras antiguas de ALSO. Fue esa comida sin prisas a eso de las tres largas de la tarde, algo insólito en este país. Con la misma tranquilidad salió adelante la propuesta de caminar ante un lugar que tiene por fama/reconocimiento servir el mejor café (italiano) de la ciudad, era un guiño a la mayor cafetera de Baladre, mismamente Ruth. Y así fue, tras un paseo tranquilito de cuarenta minutos estábamos sentadas en un Café Italiano, dando satisfacción al deseo de la compa, con unos pastelitos únicos. Al terminar de nuevo regresamos a ALSO para despedirnos de Ulf con un HASTA LUEGO COMPITA que es un hasta siempre.

Atrás quedaban las horas de conversación y reflexión, las muestras de cariño, de cuidados, con sensaciones guapísimas y momentos únicos. Estas relaciones son las que marcan la diferencia en el mundo que estamos construyendo, ante el terror capitalista, nos da la pista del camino, de la diferencia por la que tenemos que seguir caminando, nosotras y muchas, para hacer realidad el Otro lugar, la otra manera el OTRO MUNDO.

Martes de permanencias en Ahlhorn

Nos levantamos tempranito, a las siete pasadas, cafecitos varios para Ruth y un tecito para Manolo. Luego crónica para las baladrinas. Y a eso de las nueve pasadas llega George, un compita de ALSO que fue contratado en origen, hace un año y cinco meses para mejorar la comunicación con sus compatriotas de Rumanía. Con ella, subimos al coche para recoger a otra compa de ALSO que llega en tren desde Bremen.

Lo guapo de George es que nos entiende y hasta puede hablarnos entre italiano y algo de ingles que traduce Ruth. Es una persona ya conocida para las baladrinas, pues el viaje de 2018, fue una de las traductoras de las migrantes de su país que denunciaban el terror que sufrían en las fabricas cárnicas de la comarca. Ya hace un año nos llamó la atención su capacidad de comprender y expresarse en diferentes idiomas. Y ahora era una alegría poder viajar juntas con el compita a Ahlhorn regresando a los locales de Diakonie, los mismos donde tuvo lugar el Encuentro del domingo pasado donde se presentaron los resultados del Estudio sobre las condiciones de trabajo de las migrantes en las fábricas cárnicas de la comarca.

Pero ahora íbamos a los sótanos del edificio, donde semanalmente ALSO realiza las permanencias en una sala con sus dos mesas para el asesoramiento, con pastel lituano encima, tazas de té y cafecito caliente para las migrantes y las compitas de ALSO. En la sala un espacio para peques, unos sofás para la espera más confortable. Así comienzan a atender a la primera mujer rumana que va describiendo su situación. Esa primera atención hace consciente a Manolo que no pinta nadita allí, pues hablan rumano e ingles, dos idiomas que desconoce. Así que con las mismas se sale a buscar en el pueblo una tienda donde hacer la compra de sus limones mañaneros. Ya en la calle y con sus limones comprados dedica su tiempo a visitar el Cementerio de enfrente de los locales de Diakonie y todas las calles cercanas. Mientras Ruth, aún sin entender demasiado, se queda en el local para conocer cuáles son las problemáticas con las que se enfrentan las compas de ALSO y cómo hacen para buscar soluciones.

La verdad es que es un privilegio poder acompañar estos procesos y hacerte consciente de la situación cabrona que el país más rico de la UE le hace pasar a las migrantes de los países pobres de la UE. La suerte maravillosa, tras dos horas de pillar ligeramente lo que pasaba en esas mesas fue la llegada de una moza rumana con su criatura, que hablaba castellano e inglés perfectamente y que me tradujo a la perfección, además de contarme la situación que a ella y a su familia las había traído a los locales de ALSO. Tras una entrevista de 2h y media, George con ayuda de esta moza (perdón pero no nos acordamos de su nombre) conseguimos comprender que el sistema piramidal de subcontrataciones de la industria cárnica no solo explota a las trabajadoras migrantes diariamente, sino que en su afán de ganar más dinero las convierten en objetos de chantaje entre ellas, es decir, una familia que había firmado un contrato con una empresa que gestiona los almacenes de pavos se han encontrado que, a la mañana, cuando iban a entrar a la fábrica les han prohibido el paso. Otro trabajador rumano que estaba en el local les explica que la empresa del almacén y la que contrata la mano de obra se han picado y para fastidiarse la una a la otra. La empresa del almacén decide romper el contrato con la que “lleva la mano de obra” y hace contratos a algunos trabajadores despedidos por la otra empresa. Pero vuelven a tomar acuerdos y a esos trabajadores les dejan en la calle y les obligan a permanecer en el paro durante 3 meses, que es el acuerdo al que han llegado las dos empresas. Pero antes de abandonar la fábrica, firmaron un papel de renuncia del empleo, por lo que no pueden recibir ayuda económica del JobCenter, ni acudir a las prestaciones médicas. Un alucine. Pero mientras conocía a la mujer rumana que había vivido en Valencia, ésta me contó también que estaba con la ALSO porque la compañía eléctrica le pedía una factura de luz de un año de 30 mil euros. Más Alucinante, porque además es legal. Ha tenido que recurrir a los tribunales para invalidar la factura.

Bueno, y ya hacia las 13 horas, regresan las baladrinas con George a ALSO para comer. El viaje es de esos inolvidables, con el compa abriéndose en canal, mostrando como le cambió la mirada y un poco la vida este año y medio en ALSO. Relata experiencias frustradas con migrantes de su país, buscando la autoorganizacion de ellas, generar espacios comunitarios. Está contenta por haberse venido a trabajar con ALSO aunque tenga un salario menor aquí que el que tenía en Rumanía trabajando para grandes empresas a merced del mercado. Nos habla con cariño de sus dos hijas, la de seis años y la de año y medio, y su necesidad de hacer un trabajo ético que sirva para que sus hijas algún día puedan vivir en un mundo mejor. Nos enfatiza la frase que salió el domingo en el Encuentro donde se presentó el Estudio: EL CAPITALISMO ES UNA MIERDA

Tras despedirnos de George, ya en los locales de ALSO, quedamos emplazadas para el siguiente día. Y nos comprometemos en pasarle un libro baladrino e intercambiar correos y números de teléfono.

Fue un día de aprendizajes diversos. Y de sentimientos múltiples, como el que tuvieron las baladrinas cuando pasaron por delante de la fabrica cárnica que cinco años atrás había quemado la patronal y con la que entonces se reunieron las cinco baladrinas que viajaron (Zialdoka, Aida, Roberto, Ruth y Manolo), con algunas personas del Comité de Empresa, recordando aquellas denuncias de mal trato de migrantes y refugiadas. Terminamos el día con el cuerpo revuelto, pensando en el año en Irun con las migrantes acampadas, las devoluciones en caliente. Como pueden van dejándose llevar por los sueños de la noche en los suelos acolchados de los despachos de la segunda planta de la sede de ALSO.

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