Un año mas de enredos por Alemania

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1ª Crónica. Un año mas de enredos por AlemaniaTras meses de correos y llamadas telefónicas, se fue definiendo lo que ya esta siendo el cuarto año consecutivo de enredo por Alemania de las baladrinas de la Península Ibérica. En realidad es el trigésimo primer año de enredos, nada menos, pero son los últimos cuatro años, los que asumimos de manera colectiva dar continuidad a los enredos y avanzar en los vínculos que nos lleven a actuar juntas y a generar más mecanismos de Apoyo Mutuo.

La idea es que las de Iberia vamos a Alemania una semana o dos al año y las compas de ALSO y otras de ese país se acercan cada año a uno o dos Encuentros de Baladre por la Península Ibérica.

Con todos los enredos definidos previamente y gracias al trabajo de Ruth, comenzamos este viaje de 2019. Un viaje que pudo contar con más baladrinas, pero a última hora no pudieron sumarse Águeda y Paloma, cuestiones laborales tuvieron la culpa.

Así que el viernes de mañanita salía de Orereta-Rentería Ruth, con su mochila a la espalda tomando el Topo, ese tren diferente y fronterizo, allá en los valles de la Muga (frontera) de Gipuzkoa con Iparralde. Tras llegar a Donosti, subirse al Bus para al mediodía, estar entrando en Termibus de Bilbo. Era el aperitivo, los previos por Euskal Herria.

1ª Crónica. Un año mas de enredos por AlemaniaDesde Zaragoza salía Manolo, en un Bus de línea regular a Bilbo, cuatro horas después llegaba igualmente a Termibus. Desde su llegada a Bilbo, Ruth se puso, pitillo en mano, mochila en la espalda a localizar un Restaurante popular con menú baratito, paseando por las calles cercanas a la terminal de autobuses, tras alguna pregunta le llevaron las respuestas a un Bar especial en la Avenida del Ferrocarril. Un Bar-Restaurante Colombiano o más ampliamente Latinoamericano. Llegó, se sentó y comentó la buena noticia a su compa por teléfono: "tenemos menú baratito y rico, vente para aquí". Ya hacia las tres y media ambas daban su justo y merecido a la comidita rica del restaurante; cuando andaban en ella, se miraron y comenzaron a alzar la mirada al televisor que estaba encima de sus cabezas, justito su mesa era la más cercana al sonido e imágenes que pronto constataron como poco deseables. Si, alucinar compitas, estaban tragándose literalmente, vía orejas/oídos las canciones de una comunidad evangelista tras otra. Estaban en el restaurante de esa comunidad y las compas, justamente de un local grande, de decenas de mesas, estaban debajo del único televisor que iba poniendo, uno tras otro, los videos con cánticos roqueros y similares religiosos. Fue una sensación de qué bingazo, nada más comenzar el viaje, cargarnos de cánticos y alabanzas, para tener un buen viaje.

Tras la comida y el cafecito, en otro Bar cercano, las compas se fueron a tomar el Bus para Loiu, aeropuerto de Bizkaia. Eso sí, con la sonrisa en la cara de lo vivido, como inicio de viaje. Llegar a Loiu fue rápido y con mucho tiempo previo a la salida del vuelo, así que tras meter un poquito de humo en los pulmones y repasar lo que tenían por delante, entraron en la locura de las colas, pasar el celular por las pantallas para que el código abra las puertas de acceso; luego todo a la bandeja para pasar las por la cinta de control y el arco de control. Ya como suele ser norma en casi todos los Aeropuertos, paseillo por entre tiendas y por fin encuentran un lugar más tranquilito para mandar un saludito a las trabajadoras de la fabrica recuperada CUPS de San Luis. Salutación que tendrán que repetir por la dificultad de escuchar bien con tanto ruido de fondo. Ya mas tranquilitas se llevan el primer susto, pues el único avión que aparece retrasado para esa tarde en Loiu es el que tiene que llevar a las compas a Dusseldorf. Así que eso posibilita a Ruth seguir con su novela guapa, que le saca una sonrisa tras otra. Mientras Manolo pasea por los pasillos y hace las llamadas de cositas pendientes.

A las 20:20 del sábado, por fin sale el avión camino de Dusseldorf; dos horas de vuelo y aterrizaje en el Aeropuerto nuevo y enorme de Dusseldorf. Con ganitas de salir para meter un poquito de humo en el cuerpo una e ir al baño la otra. Tras un paseo por delante de toda la sala de espera se reconocen con Olaf, un compita de ALSO, que llevaba un buen rato de espera. Para entonces son las 22:30 y tras los pitillos, toca sacar el coche del enorme aparcamiento del Aeropuerto y salir para Oldenburgo.

1ª Crónica. Un año mas de enredos por AlemaniaAhora una puede sonreír, al recordar aquellas primeras conversaciones con Olaf sobre el tiempo del viaje y la sugerencia de evitar el parar y priorizar el llegar pronto. Se trataba de 300 km, a recorrer, tras tantas horas de viaje. Olaf lo interpretó a su manera y puso el motor al máximo, sí, fue un viaje exprés, a velocidades prohibitivas en la Península Ibérica, llegando a ir por momentos a 160 km/hora. Estamos en Alemania el país en que puedes circular a esas velocidades si te atreves y eres capaz de controlar una de esas maquinas endiabladas. Incrédulas, a la una y media de la noche llegábamos a Oldenburgo, tras dos horas y media de viaje, desde Dusseldorf. Eso sí, esta noche dormimos en el Centro Social y Cultural Alhambra, muy conocido para muchas baladrinas, pues durante 31 años lo estamos visitando quienes pasaron por enredos con ALSO. Especial recuerdo la gira de 1992 con el lema 500 años de Resistencia Indígena, negra y popular. En aquella gira por diferentes ciudades de Alemania, se daba un Concierto de la banda POTATO y una charla sobre esa temática y las resistencias de aquel momento en el Estado Español. Pues sí ALHAMBRA, como sala para dos mil personas, es lugar de ensayo de grupos diversos de música y Teatro. Además de Librería Social, Biblioteca social, Centro de documentación, Bar social y espacio de vida de diferentes activistas. Un lugar grande, que en su día se compró con aportaciones diferentes de personas y grupos de Oldenburgo.

Un nuevo día

De nuevo Olaf nos hace de anfitrión, con café calentito y bollos, en la cocina de la Alahambra. Tras unas cinco horas de dormir los cuerpos reaccionan con cierta dificultad, pero los bollos, quesos y líquidos ayudan a retomar la energía suficiente para ir a la carretera a hacer los 40 km. que nos separan de Alhorn, donde tendrá lugar la jornada de presentación de un guapo estudio sobre las condiciones de explotación y vida de personas migrantes en las industrias cárnicas de la zona. En Alhorn nos encontraremos con otras compañeras y allí se sumar Angela la baladrina "Alemañika" instalada desde hace meses en este país.

Pero toda esa vivencia sera la que relataremos en la siguiente crónica. Pero eso sera mañana. Que lo bueno si breve mil veces más bueno

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