El lavado verde y el disfraz de la “sostenibilidad”

Cartel15-M Serranía de Ronda. En Pocas Palabras.- En el contexto global y europeo actual, bajo el disfraz de la “sostenibilidad” y el “crecimiento verde” se esconde la voluntad de perpetuar lo insostenible. Se apuesta por una transición energética miope que no plantea un cambio real en los patrones de producción y consumo y se basa exclusivamente en cambios tecnológicos.

Se blindan los privilegios de las clases dominantes, ultrarricos y grandes corporaciones, mientras se margina cualquier intento real de transformación. Se tapa el fracaso del sistema capitalista con promesas huecas, mientras el crecimiento del PIB se presenta como referencia de una prosperidad que nunca llega para la mayoría ni lo hará para las generaciones futuras. Los resultados de este modelo son evidentes, la crisis ecológica se agrava, la pobreza no ha retrocedido y las desigualdades no han hecho más que crecer, dentro y entre países. Hoy en día, el dogma del crecimiento económico, permite seguir acumulando riqueza y poder en pocas manos a costa de la vida y con ello se perpetúan guerras, expolios y genocidios como el de Palestina.

Colectivos y organizaciones sociales plantearon un nuevo modelo económico post-crecimiento el pasado 26 de septiembre en el Congreso. Con el lema ’Por una economía orientada hacia el bienestar de las personas y del planeta’ en la Conferencia Más Allá del Crecimiento.

La jornada sirvió para exponer la incompatibilidad de la búsqueda perpetua del crecimiento económico con la sostenibilidad ecológica y social.

La urgencia de un nuevo modelo ecosocial supone abrir un debate democrático inaplazable, cómo vivir con bienestar dentro de los límites del planeta sin depender de la explotación de otras vidas, humanas y no humanas, presentes o futuras, poniendo la vida en el centro.

Se partió de una situación en la que nuestros modos de vida han sido moldeados por un sistema económico basado en la acumulación sin límites, un sistema capitalista, fósil, patriarcal, colonial y antropocéntrico que no cuida a las personas ni al planeta, que depende de recursos energéticos y minerales limitados, que se apropia de innumerables trabajos de cuidados para sostenerse, y que deja de lado a millones de vidas mientras nos empuja hacia la extinción.

En los últimos años hemos sido testigos de una combinación de conflictos sociales, ecológicos, geopolíticos, que nos arrastran. Detrás se encuentra un sistema disfuncional [...]. Mientras los ultras ricos han duplicado su riqueza desde la pandemia, siete límites planetarios están traspasados y el bienestar de la mayoría de las personas está amenazado”, afirmó Eva Saldaña, Directora ejecutiva de Greenpeace España.

La conferencia tuvo como objetivo sentar las bases de un pacto social post-crecimiento que permita superar el modelo actual basado en el crecimiento perpetuo y proponer una alternativa que construya una prosperidad compartida y socialmente justa a través de una reducción planificada de la producción y el consumo orientados al bienestar colectivo dentro de los límites del planeta.

Las medidas fueron agrupadas en 12 bloques. Entre estas medidas se encuentran la desmercantilización y mejora del parque de vivienda, los sistemas integrales de cuidados, la renta básica universal e incondicional, el decrecimiento del sector turístico, el impulso a la transición agroecológica y a la economía social y solidaria, la restauración de la naturaleza, el fin de las subvenciones a actividades destructivas, una reforma fiscal justa y verde con una política de ingresos máximos, mecanismos de democracia deliberativa y directa de carácter vinculante, y la protección de derechos de generaciones futuras, entre otras medidas.

Lo que se está proponiendo es ir avanzando hacia un modelo que lleve como timón la satisfacción de las necesidades dentro de los límites del planeta. Que atienda al conjunto de la vida y no únicamente a los ricos del mundo.

Para ir desmontando las mentiras del “lavado verde” y del disfraz de la “sostenibilidad” nos tenemos que hacer preguntas como, ¿En qué queremos ser abundantes? ¿Qué consideramos imprescindible o importante para nuestra vida o nuestro bienestar? ¿De quiénes, de qué territorios dependemos o dependen las cosas que usamos todos los días —la alimentación, la ropa con la que vestimos a nuestros y nuestras hijas—? ¿Cómo imaginamos el futuro para las siguientes generaciones en el lugar en que vivimos?

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