Wilhensburg-solidarisch

Solapas principales

fotoEl martes 4 de junio a la tarde, nos dispusimos a visitar el barrio de Wilhensburg. Con nuestra compa Isa de Orereta, el Belfast vasco de los ochenta, que nos hace de muleta estupenda para las "discapacitadas lingüísticas". Viajamos en metro hasta el barrio, que es una islita en la ría de la ciudad. Allí nos encontramos con Kathi y Jan, las dos personas excepcionales que conocimos el domingo en la charla que compartimos con la ALSO y el GAS-HH.

Ambas llevan cinco años viviendo en el barrio, por motivos económicos y militantes. Económicos, porque es el barrio o uno de los barrios más baratos para alquilar y militantes, por la situación periférica del mismo. Digamos que geográficamente se encuentra rodeado de un dique por un lado y por otro, por un polígono industrial que vive del puerto. Según fuimos caminando nos contaban que allá viven alrededor de 50 mil personas, fundamentalmente migrantes, del estado español muchas, del este de Europa, población turca y kurda y ahora también las personas refugiadas que viven en barracones prefabricados cerca del puerto.

El barrio se divide en zonas, la más normalizada que está entrando ya en procesos de gentrificación, la vivienda protegida y la zona de bloques enormes donde se hacina a la clase obrera históricamente y que todas conocemos también en nuestras ciudades. Hace un año, les aterrizó un proyecto de renovación de jardines, o algo así. De esos proyectos que se usan para lavar la cara a los barrios empobrecidos. Arquitectos y paisajistas, en un rollo como de prácticas universitarias, desarrollan proyectos de renovación de las casas de protección pública y de los jardines aledaños. Solo una parte que hace más amable una zona del barrio generando así diferencias de unas zonas a otras.

fotoEn la primera parada de nuestro paseo, paramos a tomar café a una «house proyect», donde viven 40 personas y dónde están preparando el info-point (punto de información) de Stop G20 del barrio. Estas casas, son bloques que de forma cooperativa compran las inquilinas a bajo precio para vivir colectivamente y establecer lugares de comedores solidarios, centro social,... Nos lo enseñan, un chico alemán que chapurrea castellano y una moza brasileira.

De allá nos movemos hacia la zona portuaria, donde vemos los barracones de las refugiadas y dónde las compás nos cuentan cómo se fue configurando el barrio en los años de las migraciones después de la 2º Guerra Mundial. Pasamos por un enorme bunquer, lleno de placas solares que abastece al barrio de luz y agua caliente. De ahí nos movemos a un parque cerca del polígono que rodea el puerto y sentimos un olor extraño que proviene de una fábrica de jabón, lo que nos recuerda a Abetxuko y los jabones Lea que están al lado del barrio. En este parque, nos sentamos un ratito a compartir sensaciones sobre la empatía que sentimos el primer día que nos conocimos en cuanto a nuestras prácticas políticas. Nos sentimos tan cercanas, entendiendo la cotidianidad de nuestras vidas en términos políticos, compartiendo en términos de igualdad con las gentes del barrio que sufren, desarrollando prácticas de apoyo mutuo y autoorganizativas frente a los conflictos cotidianos y sintiendo las mismas críticas por parte del "mundillo politiquero", con todo nuestro cariño, porque no entienden, o no quieren entender nuestras formas e hacer. En resumen, que Wilhensburg es nuestro nuevo barrio baladrin y que seguramente Jan, Kathi y otras compás del colectivo se animen a participar en el encuentro de Alacant de noviembre.

De ahí, de este parque "pestosillo" pasamos a la zona portuaria pero por la parte que queda separada por un riachuelo, y a medida que nos acercábamos a la fábrica que jabones el olorcillo se convertía en pestazo. Jan nos comentaba que mucha de la gente que allí trabaja sufre erupciones y quemaduras en la piel que generan rechazo en la gente y por tanto marginación social. Después pensamos en volver en ferry a St. Pauli para encontrarnos con las compas que estaban desarrollando una acción de tomar la calle, tomar las esquinas o rincones de la ciudad para hacer visible el rechazo al G20, pero se nos escapó y nos perdimos esa experiencia. Señal de que tenemos que volver por acá.

Y finalmente, llegamos de nuevo al cogollo de las movilizaciones, la policía de la ciudad y el ambiente festivo-reivindicativo que ya estaba empezando a tomar posiciones frente a la cumbre,....

Pero eso... Mañana

Mx

G20 yo home!

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