Coronavirus. A las puertas de un nuevo orden mundial
elsaltodiario.com. Raúl Zibechi.- El hecho de que las “democracias” europeas hayan copiado los modos chinos de abordar la epidemia de coronavirus es una muestra de que el dragón ya es referente y ejemplo en cuanto al control social de la población.

Argitan alerta de que la crisis del coronavirus está agravando la situación de las mujeres en cuanto a violencia y precariedad. La asociación exige empleo digno y protección y servicios sociales. Alerta de que Barakaldo prevé cerrar en abril el albergue para mujeres sin hogar.
Emiliano de Tapia.- Y, para que así sea, ya nada deberá ser igual cuando haya pasado un solo día después de esta crisis sanitaria del coronavirus. Y, parece, que se nos pueden venir encima amenazas y nubarrones que ya vimos y vivimos de manera escandalosa y muy dolorosa en el año 2008.
Las compañeras de ALSO en Oldemburg, Alemania, ha abierto una página en su sitio Web sobre informaciones y consejos prácticos sobre el coronavirus y la legislación laboral en castellano.
Un día nos levantamos en Valencia y sabíamos que se había acabado la party y empezaba el confinamiento. Llevábamos tiempo escuchando que ya había pasado en otros países y esperábamos que aquí también llegara. El coronavirus es un mal que ninguna persona entiende muy bien cómo o porque ha surgido, pero lo tenemos aquí y no podemos hacer nada más que cerrarnos en nuestras casas por solidaridad con la población en riesgo de muerte y el personal sanitario.
Luis González Reyes.
Berri-Otxoak reclama servicios sociales presenciales en lugar de virtuales del mismo modo que funcionan los supermercados. La plataforma contra la exclusión social exige al Ayuntamiento que ofrezca atención en persona a los ciudadanos sin recursos y sin conocimientos de informática. El Consistorio pretende que familias en situación de pobreza gestionen por internet las ayudas sociales. Berri-Otxoak reclama un plan de contingencia y recursos económicos extraordinarios por parte de las instituciones para atender a las familias que sufren precariedad y pobreza.
Emiliano de Tapia.- “Comedores que reparten comida para toda la semana a los sin techo para paliar el contagio”. Noticias de este tipo y aún peor, continuamos escuchando a lo largo de estos días “de coronavirus”. Frente a estas noticias, quienes apostamos, creemos y defendemos la Renta Básica de las Iguales, (RBis), nos llenamos de razones para realizar la defensa de esta herramienta; y es que esta sociedad y la sociedad del futuro requiere, nos exige y debemos empeñarnos en un cambio fundamental de modelo de vivir; pasar DE LA CENTRALIDAD DEL EMPLEO (de la economía, del mercado, del productivismo,…) A LA CENTRALIDAD DE LA VIDA.
El coronavirus desborda las consultas a Berri-Otxoak de personas con riesgo de quedar sin ayudas sociales y perder empleos precarios. La plataforma contra la exclusión social refuerza por ello su equipo de la oficina de información sobre ayudas sociales. “Ninguna Administración ha previsto cómo atender, durante la crisis sanitaria, situaciones urgentes de falta de vivienda o de carencia de recursos para necesidades básicas como la alimentación, además de recortes de puestos de trabajo por la crisis económica provocada”. Reclama un plan de contingencia y recursos económicos extraordinarios por parte de las instituciones para atender a las familias que sufren precariedad y pobreza.
Raúl Zibechi.- Pasados dos meses desde la difusión del brote de coronavirus en la provincia china de Hubei, podemos considerar que la epidemia está siendo manejada como arma de guerra contra China, por un lado, y contra los pueblos del mundo, sometidos a un impresionante bombardeo mediático con sectores de la población confinados en una suerte de estado de excepción, por el simple hecho de padecer una gripe fuerte. 

Raúl Zibechi.- Huelgas obreras, solidaridad popular en los barrios y cacerolazos, son algunas de las manifestaciones del pueblo italiano contra el modo como el gobierno impuso la cuarenta a todo un país, que los grandes medios silencian y ocultan para seguir inoculando miedo y subordinación.