36 AÑOS MARCHANDO Y ENREDANDO… por tierras del Navia

Solapas principales

Caravana Marcha dia 1Pocas veces había costado tanto llegar a un inicio de una Marcha baladrina, se trataba de llegar a ERNES, pueblo recuperado del municipio de Negueira de Muñiz, a una hora larga desde Fonsagrada (Lugo). Las decenas y decenas de curvas, cuestas, carreteras estrechas, señales pequeñas y de difícil localización. Fue una larguísima hora, de esos 40 kilómetros desde Fonsagrada, entre valles, con alucinantes paisajes… y siempre bordeando el pantano, que construyeron río arriba, del Navia, aquel río truchero que fue. En esta ocasión sabíamos que viajábamos a un lugar aislado, una comunidad alejada de lo urbano, pero desconocíamos que era para tanto. Era un contraste disfrutar por las vistas y  una angustia por desconocer si estábamos, o no, acertando en el camino de llegada. A cada un rato llamábamos a Dora, la amiga vecina de Ernes, la misma cooperativista de Ribeiregas. Ella fue la que nos ayudó, una llamada tras otra, para evitar perdernos y en ocasiones, regresar al camino adecuado.
Durante todo el recorrido, mirando las aguas de la presa, pensábamos en Salva, en el reencuentro 20 años después de aquel “Viaje al Corazón de la Bestia” y en la película de Vilamor, que esta basada en lo que fue la llegada de personas activistas inquietas a los pueblos abandonados de este valle al otro lado del Navia. En el cómo dieron forma a vivencias comunales, con todo lo que implica.
Tras pasar el pueblo de Cancio, ya nos asegura Dora, que estamos cerquita, que sólo es pasar el cruce de Foxo, seguir adelante y allí esta ERNES. Allá nos esperan con una hoguera, asando sardinas, regando las gargantas con sidra y con muchos achuchones cargados de un bien llegadas. En la Escuela dejamos todos los bultos, y de allí recogemos las ensaladas diferentes que Mari y Leo, se habían preparado durante la tarde. Las calles que suben a la Escuelita antigua están, literalmente, rotas/destrozadas por las lluvias del domingo pasado.
Pero hasta allí, alrededor de la hoguera, asando sardinas, tomando ensaladas, fue llegando toda la gente baladrina y otras más. Primero las de Salamanca y Zamora, luego, las de Vigo, al ratín Faustino de Navia, casi a la par Keke de Coruña y cerrando las llegadas: la furgoneta roja de Monica de Ponferrada con las tres andaluzas. Igualmente llegaban gentes del valle, de los pueblos cercanos y entre ellas, casi la última nuestra querida baladrina Salva, el mismo, el de Gamonal, el del Viaje al Corazón de la Bestia.
Tras la cena, en el círculo dimos paso a las palabras, que iban describiendo la historia de unas comunidades y algunas comunas, que desde el año 1977 se instalaron en el Valle, escapando de la ciudad, de la represión de aquellos años. Lo hicieron, de la mano de gentes de lo mejorcito: enlaces de maquis de tiempos atrás y que las conectaron con las antiguas habitantes de lo que fue un pueblo de 300 vecinas (ERNES). Las cuales fueron desplazadas a otras tierras de Lugo, a la comarca Da Terra Cha. Relatan como hasta hace poquitos años, para llegar a Ernes y el resto de pueblos, tenían que hacerlo en lancha; vivían muy aisladas, con lo bueno y las dificultades que implicaba. Llegaron con muchas ideas y muchos deseos de experimentar otras formas de vida. Repiten en su relato que allí quien decide si se queda o no a vivir en ese lado del valle es LA MONTAÑA, ella con su potencia y su dureza determina si una puede quedarse.
Aunque nuestros cuerpos estaban rotos de los km de viaje, estábamos disfrutando muchísimo de la sinceridad de los relatos, de la manera de compartir sus vidas. Dora y su compa de cooperativa: Luz (nacida en Bélgica y con mas de 30 años de comunera en Ernes, ya con hijas y nieta que viven en los pueblos del Valle). En un momento nos anuncian que iremos a conocer RIBEIREGAS, la cooperativa que tanto nos han hablado desde las compitas de Compostela, a las de Navia, sus jugos y mermeladas famosas, las preceden. Con ellas esta Alfonso, un artesano de la madera. Hablan con tanta sinceridad de sus décadas de vida, del proceso, que junto con Salva nos dejan una sensación de estar ante un regalito de la vida. Conociendo las vivencias, contradicciones y aciertos, sin adornos, con cariño y sinceridad que por momentos provoca ganas de abrazarlas, achucharlas y decirles sois muy grandes por compartir vuestras búsquedas y vidas con nosotras y con otras muchas, para entender un poquito más esa realidad de cuarenta años de comunidades en el valle. Es evidente que son gentes Libertarias, que les gusta relacionarse horizontalmente. Pero no eluden los conflictos, los han tenido que asumir y les han producido heridas. Hasta en alguna ocasión han tenido que buscar mediaciones externas.
Casi sin darnos cuenta las agujas del reloj marcan la una de la madrugada, los cuerpos se resienten de tanto ajetreo, de cientos de kilometros recorridos, para llegar al Valle y somos conscientes que nos mantenemos despiertas por las historias tan potentes que nos relatan, por la sensación de comunión, de comunidad… Pero no podemos más y planteamos seguir a la mañana siguiente. Concretamos quedar a las 9 desayunadas, para conocer todo lo relativo a las huertas de la comuna/comunidad y la cooperativa de RIBEIREGAS y sus productos.
La noche, fue de esas que estarán por muchos años en nuestros recuerdos. Dormir en esa antigua escuela era algo dificilillo, ronquidos y llamadas al silencio, se entrelazaban, provocando deserciones una tras otra, el Mapu a las cinco y media, Manolo a las siete, de seguido Pablo… y así fuimos disfrutando algunas, de un amanecer único en un valle increíblemente hermoso. Eso si, todas fuimos acompañadas por el perro blanco grandote de la comunidad, que se colocaba cariñosamente al lado de aquella que llegaba al camino, acompañándole en la caminata matutina.
Para las ocho de la mañana ya estábamos todas tomando el riquísimo pan, hecho en el valle, con las mermeladas de Asdecoba y las piezas de fruta que Mari y Leo habían traído de Compos. Y con gran ilusión por escuchar a Dora, conocer los espacios de elaboración de los famosos zumos naturales, las huertas y el pueblo en su conjunto. Las expectativas se cumplieron totalmente, Dora nos encantó con su manera de comunicar, los relatos, las reflexiones… es como si vaciara ante/con/para nosotras.
Hacia las once y media estábamos tomando los coches para ir al pueblo de arriba, como dicen por allí, se llama VILAR y en él es donde está la ESCOLIÑA do VILAR. Subir aquella carretera estrecha con las pendientes enormes a la izquierda y con el relato de Dori y su accidente del 15 de julio del 2007 en el que se salió de la carretera y cayó 40 metros con la furgoneta de la cooperativa cargada de zumos y mermeladas… La verdad entre el relato y el sustillo del precipicio, la subida se nos hizo un poquitín tensa. Ya arriba, en Vilar fue todo sorpresas agradables, la Escueliña es el fruto de las reflexiones de las gentes del Valle, durante tres años, y sobre todo un grupo de ellas, que ven la necesidad de frenar el llevar a sus crianzas a lugares lejanos, ocupando varias horas diarias entre ida y vuelta. Cuando Salva y Eva nos relatan los pasos que dieron, los dineros conseguidos con crowfunding... El primer curso y el año de apertura de la Escueliña, sus planteamientos y reflexiones que en siguen la linea de gran sinceridad y humildad que tanto nos gusta a las gentes baladrinas. Tras ver todas las instalaciones, nos vamos a la casa de Dora para comer y compartir las ultimas impresiones y concretar nuevas quedadas/enredos baladrinos. Como decía Salva en la despedida NOS VEMOS PRONTO, aquí o en cualquier otro lugar.

La llegada a las cinco de la tarde, pasadas, a Lugo, a la Iniciativa de Bico de Grao fue en medio de la nube de sensaciones por todo lo vivido en Negueira de Muñiz y el valle. Nos alegró ver un proyecto tan consolidado como el de Bico, reencontrarnos con Amaia, saber que les va muy bien la cooperativa de mujeres que sostiene Bico, con sus talleres de costura, su tienda de comercio justo y de cercanía, el grupo de consumo que allí recoge sus cestas de verdura semanalmente, la sala tan chula de actividades en las que hacen: desde yoga a cualquier otro obradoiro.
Casi sin rituales, escuchamos como Amaia describe el momento de Bico de Grao, para luego dar paso a Victor que nos describe el momento de la Nación Mapuche y a continuación Say presenta el libro colectivo de Lucia Calvo, Simon Lindell y otras baladrinas. Para las ocho y media de la noche estamos saliendo de Lugo dirección a Tapia de Casariego, llamaditas para concretar cruces y caminos con Elena de EDES y todas deseando llegar a la FINCA DEL CABILLON. A las 22 ya con todas en la FINCA, nos presentan el proyecto y damos respuesta cumplida a la rica cena que tenían preparada. En esta ocasión contamos con dos camitas y 25 colchones, instalados en un pequeño polideportivo de EDES. Como el día anterior se nos pasan las horas del día, se fue el jueves y estrenamos despiertas el viernes, 20 de julio, y casi sin enterarnos nos dormimos sin despedidas ni deseos de buenas noches. Estábamos fundidas.

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Caravana Marcha Navia
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